Klopp contra Guardiola, última cita en la cumbre de la Premier | Fútbol | Deportes

El parte de situación tuvo resonancias sombrías cuando la comisión deportiva del Liverpool se reunió la semana pasada con el entrenador, Jürgen Klopp, para evaluar la estrategia a seguir contra el Manchester City este domingo (16:45, DAZN), en el que se presenta como el partido más decisivo de la temporada en la lucha por la Premier. A las bajas de Trent Alexander-Arnold, Jones y Thiago, se unía la precariedad física de Salah, que sufre una inflamación en la cadera, la rigidez de Van Dijk, el sobrepeso de Konaté, las dispersiones de Quansah, la bisoñez de Bradley, la endeblez emocional de Joe Gómez, las desconexiones de Gravenberch, la falta de coraje de Endo para pedir el balón a los centrales y los lapsos de imprudencia de Szoboszlai para jugarlo. Dadas las circunstancias, los técnicos sugirieron a Klopp hacer una excepción. Contra el City, probablemente el equipo más competente de Europa para copar el campo contrario, quizás convenía, por una vez, que el portero y los defensas salieran jugando con pases largos saltándose el mediocampo. Klopp se negó en redondo. Si sus jugadores dan un paso atrás, no será porque él les abra esa puerta.

El último enfrentamiento Klopp-Guardiola de la serie de Premier que comenzó en 2016 se presenta como otro monumento al coraje. Esta vez, envuelto en una bruma melancólica. Desde que el pasado 26 de enero el entrenador alemán anunció que dejaría su cargo a final de temporada, los dos equipos han crecido sin pausa, como si en cada jornada superasen una valla que conduce al duelo que lo decidiría todo. El ambiente en Anfield será explosivo. “Aceptamos el desafío”, advirtió Guardiola el viernes, consciente de que la hinchada y los jugadores rivales se preparan para brindar un tour de force por su líder carismático.

“Klopp se ha citado muchas veces con los responsables del club para reclamar mejoras contractuales para prácticamente todos los jugadores”, explican fuentes próximas al club portuario. “La plantilla se siente en deuda con él. Los jugadores quieren que se despida ganando la Premier”.

La Premier en cuestión no es una liga más. Es la liga más popular del planeta en su momento de máximo esplendor. Nunca en lo que va de siglo, en ninguno de los grandes torneos ligueros de Europa, se registró un campeonato que en el umbral de la primavera exhiba tres claros favoritos al título que, además, son referentes universales del juego de ataque. A falta de 11 jornadas, el Liverpool es segundo clasificado con 63 puntos, uno por detrás del Arsenal, que ayer le ganó al Brentford (2-1) y ocupó el liderato virtual con un partido más. El City, tercero con 62 puntos, necesita imponerse en Anfield para depender de sí mismo.

“¿Después de mí? No, no es verdad que reemplazarme sea imposible”, dijo Klopp, cuando el viernes le preguntaron si será imposible encontrar un sucesor que esté a su altura. “Este club es diferente. Su gente es diferente. La gente del Liverpool le dio a Bill Shankly su oportunidad, y se la dio a los que vinieron después de él. Y todos consiguieron cosas más grandes que nosotros. Realmente creo que es el momento ideal para que venga un entrenador nuevo porque no hemos ganado todos los trofeos. Hemos dejado algunos casilleros en blanco. Si sustituyes a Guardiola en el City necesitas ganar 10 campeonatos seguidos para estar a la altura”.

Shankly, Paisley, Klopp, Alonso

La comparación fue oportuna. Bill Shankly, mánager y patriarca fundacional del Liverpool, dejó de entrenar al equipo en 1974. Su don de gentes, su empatía, su humanidad para comprometer emocionalmente a los futbolistas hasta multiplicar sus capacidades, se corresponde con el talento de Klopp para mandar e inspirar. Shankly había ganado tres campeonatos de Primera División el día que dejó el vestuario. Su gesta, tras ascender al equipo, parecía inigualable. Sus sucesores, sin embargo, lo superaron. Bob Paisley conquistó tres Copas de Europa y su ayudante y heredero, Joe Fagan, levantó el primer y único trébol de la historia de los rojos, en 1984. Ahora el Liverpool trabaja para contratar a Xabi Alonso. Los dirigentes del club han situado al tolosarra a la cabeza de sus prioridades para ocupar el banco de Klopp en julio.

Sea quien sea que recoja el testigo, Klopp se llevará un patrimonio intransferible. El alemán es el colega que más veces se midió al español. Y el único que ganó más veces de las que perdió. Desde su época al frente del Dortmund, cuando enfrentó al Bayern de Guardiola, acumuló 25 partidos, ocho derrotas y diez victorias. Frente al entrenador con más títulos logrados este siglo (37) y al único que ha conquistado 11 trofeos de las tres ligas más fuertes de Europa, su récord es único.

“Respeto completamente su decisión de dejar el cargo; hablé con él y tuve la sensación de que volverá tarde o temprano”, contó Guardiola. “Ama el fútbol. Su pasión está ahí. La forma en que juegan sus equipos lo explica todo sobre cómo siente el juego”.

Jürgen Klopp siente el juego como su Liverpool. Contra todas las inclemencias, con estrellas consagradas o sin ellas, sus principios permanecen inmutables. Ante la duda, coraje.

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